Su sueño estaba llegando al final; lo que él había creído real pronto se acabaría y quedaría en la nada. Todo a su alrededor comenzó a esfumarse: primero las sillas, luego la mesa y las paredes, un segundo después el techo y el piso, y, por último, ella y sus ojos azules. El pánico se apoderó de él y se quedó sin aire. A lo lejos se abrió una puerta. La luz que entró en la habitación lo cegó y cayó en un letargo indefinido.
El soñador se despertó. Para él había sido un sueño hermoso; para su sueño, la peor pesadilla.


3 comentarios:
Muy bueno el blog, te dejo el mio
http://basta-fuerte-radio.blogspot.com/
Nos leemos, saludos.
¡Muchas gracias! Ahora voy a investigar tu blog.
Saludos.
Nunca sabemos si estamos en un sueño o algo parecido
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