No fue luz, sino ruido, lo que hubo al principio. Las primeras criaturas eran ruido puro, sonido informe que iba de acá para allá, sin rumbo, sin destino, sin preocupaciones.
El problema era, naturalmente, que se chocaban todo el tiempo. De repente un ruidito agudo se topaba con una pared de graves y se armaba una pelea. Los pequeños perdían siempre contra la crueldad de los gigantes.
Entonces hubo que buscar una solución. Los ruidos sabios se reunieron en un lugar alejado, donde nadie pudiera chocarlos ni distraerlos. Debatieron pacíficamente durante horas y días, aunque por momentos aparecía algún zumbido o chasquido perdido que desorganizaba la charla. La asamblea parecía ir a ningún lado, hasta que de pronto apareció el Creador y, por un segundo, no hubo ruido alguno en el mundo.
Luego de la agitación, la discusión siguió su rumbo. Con la ayuda del Creador, los ruidos sabios lograron la armonía y al séptimo día llegaron a una resolución: con un grito estentóreo se deshizo por completo la creación y el Creador, habiendo aprendido de sus errores, tomó otro caminó. Se hizo la luz y ya nadie chocó con nadie, pero los ruidos nunca fueron los mismos.
El problema era, naturalmente, que se chocaban todo el tiempo. De repente un ruidito agudo se topaba con una pared de graves y se armaba una pelea. Los pequeños perdían siempre contra la crueldad de los gigantes.
Entonces hubo que buscar una solución. Los ruidos sabios se reunieron en un lugar alejado, donde nadie pudiera chocarlos ni distraerlos. Debatieron pacíficamente durante horas y días, aunque por momentos aparecía algún zumbido o chasquido perdido que desorganizaba la charla. La asamblea parecía ir a ningún lado, hasta que de pronto apareció el Creador y, por un segundo, no hubo ruido alguno en el mundo.
Luego de la agitación, la discusión siguió su rumbo. Con la ayuda del Creador, los ruidos sabios lograron la armonía y al séptimo día llegaron a una resolución: con un grito estentóreo se deshizo por completo la creación y el Creador, habiendo aprendido de sus errores, tomó otro caminó. Se hizo la luz y ya nadie chocó con nadie, pero los ruidos nunca fueron los mismos.


1 comentarios:
Y esto también!
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