Entrada de diario #1
Lo que mis ojos han visto hoy mi mente nunca olvidará: hay un agujero de gusano en Rosario. Hoy lo encontré después de diez años de escuchar rumores y tres años de intensa búsqueda, cuando el panorama era ya muy desalentador.
Me aventuré a ver qué había al otro lado del agujero y el descubrimiento fue tan grandioso como mundano: otra Rosario, una ciudad exactamente como la que todos nosotros habitamos, pero con algunas pequeñas diferencias. Las calles Maipú y San Martín corren en direcciones opuestas, la esquina de Corrientes y Zeballos no tiene semáforo, las señoras baldean las veredas en los horarios correspondientes.
Las discrepancias parecen superficiales, pero aun así me sentí ajeno a esa ciudad todo el tiempo. Y sus habitantes sabían que yo no era de ahí, que venía de otro lugar, de otro plano de existencia. Por momentos pensé que la policía me iba a capturar o que algún vecino me iba a matar. Tuve miedo, lo confieso. Creí que nunca iba a poder volver.
Pero aquí estoy, de vuelta en mi Rosario. Y he aquí lo más curioso, lo que me lleva a pensar que puedo encontrar más versiones de Rosario: en la Otra Rosario hay dos agujeros, ¡dos! Uno me trajo de regreso aquí; se deduce que el otro, con el que me topé por mera casualidad mientras caminaba fascinado por la ciudad, me llevará a una Otra Rosario #2.
Agregado: durante la noche me atormentó una pregunta. ¿Cómo sé que en esta Rosario no hay otro agujero de gusano? ¿Qué me hace pensar que esta es la Rosario original (si es que hay una ciudad original)? Preguntas, preguntas, preguntas. Las preguntas no me dejan dormir, iré a buscar las respuestas a las otras versiones de la ciudad.
Semana del 12 al 18 de marzo de 2012.
Hace 3 horas


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