Siempre se dijo que en una isla del Pacífico sur habitó, hace muchísimos años, una criatura única en su especie. Los indígenas locales aseguran desde hace siglos que, gracias a sus singulares características, este ser pudo vivir miles de años, pero nunca tuvo con quien procrear y murió solo. Nadie sabe realmente de dónde vino, qué era exactamente ni qué pasó con su cuerpo una vez que murió, pero las leyendas locales cuentan muchas historias al respecto.
Al parecer, la criatura tomó muchas formas a lo largo de su vida. A veces se aparecía como un gran tiburón que asediaba a los pescadores, en otras ocasiones como un simple miembro de la tribu y hasta hay testimonios que aseguran haberlo visto con la forma del viento, si es que esto es posible. Pero, sin importar la apariencia que tuviera, siempre se lo reconocía por la imponente energía que emitía su sola presencia.
En el mundo civilizado siempre se creyó que era un mito o una deidad propia de los habitantes de la isla… hasta hace dos meses, cuando un antropólogo encontró un escrito en una cueva de la isla que supuestamente albergó durante un tiempo a la criatura. El idioma en que están escritas estas pocas palabras es muy antiguo, pero definitivamente humano y con rasgos del idioma isleño. Finalmente, después de varias semanas, hoy obtuvimos la traducción final, las palabras de este enigmático ente. Y como sucede con todo gran misterio, lo que iba a ser una respuesta esclarecedora terminó por llevarnos a otra gran pregunta:
“No soy más que un alma sin la carga de tener que llevar un cuerpo”.
Al parecer, la criatura tomó muchas formas a lo largo de su vida. A veces se aparecía como un gran tiburón que asediaba a los pescadores, en otras ocasiones como un simple miembro de la tribu y hasta hay testimonios que aseguran haberlo visto con la forma del viento, si es que esto es posible. Pero, sin importar la apariencia que tuviera, siempre se lo reconocía por la imponente energía que emitía su sola presencia.
En el mundo civilizado siempre se creyó que era un mito o una deidad propia de los habitantes de la isla… hasta hace dos meses, cuando un antropólogo encontró un escrito en una cueva de la isla que supuestamente albergó durante un tiempo a la criatura. El idioma en que están escritas estas pocas palabras es muy antiguo, pero definitivamente humano y con rasgos del idioma isleño. Finalmente, después de varias semanas, hoy obtuvimos la traducción final, las palabras de este enigmático ente. Y como sucede con todo gran misterio, lo que iba a ser una respuesta esclarecedora terminó por llevarnos a otra gran pregunta:
“No soy más que un alma sin la carga de tener que llevar un cuerpo”.


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